Saúl Luciano Lliuya, el peruano que busca «justicia climática» frente a empresa alemana

Saúl Luciano Lliuya, el peruano que busca «justicia climática» frente a empresa alemana. Saúl quiere que las empresas acepten su responsabilidad sobre el cambio climático global. El también guía de montaña recibió el «Das Glas der Vernunft» (El Cristal de la Razón) con una subvención de 10 mil euros de los ciudadanos de Kassel. Fue un reconocimiento para hacer que la compañía eléctrica reconozca su responsabilidad en el cambio climático.

Saúl Luciano Lliuya en lucha con gigantes

Lliuya dice que el cambio climático ha tenido un impacto severo en la región donde vive con su familia en los Andes. En 2015 decidió demandar a la compañía con la ayuda de Germanwatch, una ONG que aborda los efectos de las políticas y economías de los países del «Norte» especialmente en el «Sur».

RWE es considerado uno de los mayores contribuyentes a la emisión de CO2 y otros tóxicos o contaminantes en Europa. Y es también responsable del cambio climático global y sus efectos adversos en las montañas Ancash del oeste de Perú. Allí es donde vive Lliuya.

El caso generó un debate internacional sobre la responsabilidad de corporaciones privadas específicas sobre un efecto colectivo. Algunos consideran que la relación es imposible de rastrear mientras que otros ven una conexión evidente entre las acciones irresponsables de la compañía eléctrica y el derretimiento de los glaciares, al otro lado del mundo.

«Todos tenemos algo para hacer en la justicia climática. Las compañías son contaminantes. Y no es justo que nosotros, los que no contaminamos, paguemos las consecuencias», dijo Lliuya a Deutsche Welle.

Sin embargo, el portavoz de RWE, Guido Steffen, no está de acuerdo con Lliuya. «Es imposible que, al final, haya un único responsable en un tema tan complejo, al que durante muchos años han contribuido millones de factores en todo el mundo. No hay forma de demostrar concretamente si RWE, con sus emisiones en este lado del planeta, ha causado la situación denunciada por Lliuya en la otra cara del planeta, específicamente en Perú», dijo Steffen, en 2016.

Steffen razona que cualquiera podría demandar a alguien por las mismas razones, independientemente del tamaño de sus emisiones. «Cualquiera puede producir emisiones de CO2. Por ejemplo, alguien que viaja mucho, un turista, cualquier industria o empresa de transporte. Cualquiera podría ser denunciado por sus emisiones de CO2 y ser condenado por su responsabilidad sobre el cambio climático, incluso si es mínimo».

Lliuya y Germanwatch han utilizado las acciones de RWE como evidencia de las responsabilidades de las grandes empresas en el cambio climático global. Y sus efectos reales sobre los entornos y las poblaciones de todo el mundo. Han dicho que las emisiones de RWE no permanecen en Alemania y no son insignificantes. Se extienden por todas partes e impactan los ecosistemas en todas partes.

«Espero que lo hagamos bien porque este no es un problema local. Esto puede cambiar a nivel mundial. Si no nos quejamos o decimos nada, moriremos», dijo Lliuya.

Lliuya y su familia viven en Huaraz, ubicada bajo el derretimiento del glaciar Pastoruri, que amenaza a toda la comunidad. Deben lidiar con las inundaciones provenientes de la montaña, tratando de desviar los flujos de agua para proteger la casa.

El Tribunal Regional Supremo de Hamm aceptó el reclamo de Lliuya en noviembre de 2017, después de que el tribunal de Essen lo rechazó. El caso ahora está en la fase de recopilación de evidencia, lo que significa un paso decisivo en la «justicia climática global».

«El simple hecho de establecer un debate sobre este caso escribe una página en la historia de la ley», dijo Roda Verheyen, abogada de Lliuya.

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