San Juan de Lurigancho, activismo para mejorar calidad ambiental

San Juan de Lurigancho, activismo para mejorar calidad ambiental. El municipio más poblado de Lima, con más de un millón de habitantes, tiene a dos personajes claves en su desarrollo: Yeffel Pedreros y Freyre Pedraza.

San Juan de Lurigancho

Freyre Pedraza y Yeffel Pedreros, ambos ingenieros ambientales de 24 años, formaron parte de un grupo de 10 peruanos que, junto con activistas de Bolivia y Brasil, participaron en el Primer Curso Internacional sobre Energías Renovables, celebrado en Cajazeiras, en el noreste brasileño de Paraíba.

“Hemos aprendido experiencias concretas sobre cómo la energía solar puede mejorar la vida de las familias en comunidades rurales”, dice Pedreros, quien en Lima es un activista ambiental del Movimiento Ciudadano contra el Cambio Climático (Mocicc).

Mocicc está activo en el distrito de San Juan de Lurigancho, el municipio más poblado de la capital peruana, con más de un millón de habitantes que llegaron en diferentes oleadas de migración de diferentes regiones del país. Ubicadas al noreste de Lima, las familias más pobres del distrito carecen de agua corriente y electricidad.

«La instalación de paneles solares podría generar energía para bombear el agua a las casas en las áreas más altas y reemplazar las bombas que funcionan con aceite actualmente en uso», dice Pedreros, mientras sube por la ladera donde el grupo familiar del 24 de Junio, compuesto por 62 hogares, se asienta

En este barrio a las afueras de Lima, a unos 40 minutos en automóvil de la Plaza Mayor, no hay agua corriente, ni sistemas de drenaje ni redes eléctricas, lo que hace que las condiciones de vida sean aún más difíciles.

En este contexto, las experiencias adquiridas significan mucho para estos jóvenes ingenieros y activistas ambientales, así como para los miembros del no gubernamental Instituto de Desarrollo Urbano de Cenca.

«Nos llevaron a ver huertos familiares orgánicos que son irrigados con sistemas de energía solar. Es algo que nos gustaría replicar aquí, donde también promovemos la agroecología», explicó Pedraza, mientras muestra las áreas comunes donde crecen las familias cultivan verduras y hierbas aromáticas, que se incluyen en su dieta diaria.

Otro proyecto es instalar un colector de aguas residuales que trate los desechos, almacenarlos en un depósito que estaría en una escuela pública en la parte baja del distrito, y luego a través de la energía generada por los paneles solares generar riego en huertos familiares en las partes altas.

Cada familia de cuatro miembros recibe en promedio cada dos semanas 1.100 metros cúbicos de agua a través de mangueras que se conectan a varias cuencas, instaladas por la empresa de agua y alcantarillado de Lima. O desde camiones cisterna, en el caso de casas en las zonas más altas de las laderas.

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