Perú y Bolivia, acuerdo fortalece seguridad fronteriza

Perú y Bolivia, acuerdo fortalece seguridad fronteriza. Comisión Binacional de Fronteras no define reuniones para 2023, aunque Perú y Bolivia acordaron seguir trabajando en seguridad fronteriza.

Perú Bolivia seguridad fronteriza

La última reunión de la Comisión Binacional de Fronteras (Combifron) entre Perú y Bolivia se realizó a finales de 2022 en La Paz, con el compromiso de reforzar la seguridad fronteriza.

Las autoridades coordinaron acciones frente a amenazas a la seguridad como la lucha contra el tráfico de drogas, armas y personas; crimen organizado; contrabando; contrabando; y minería ilegal.

El Combifron es un mecanismo de construcción de confianza mutua que permite el intercambio de información de inteligencia para optimizar las operaciones contra todas las amenazas y factores de riesgo entre ambos países.

El general Eduardo Pérez Rocha, exdirector general de la Policía del Perú, dijo que el narcotráfico es quizás el principal problema en la zona fronteriza, ya que no solo se ingresa por tierra sino también por aire a través de avionetas que eludir los controles de seguridad.

Durante la Combifron, el 24 de noviembre, el Almirante de la Armada de Bolivia José Manuel Puente, viceministro de Defensa y Cooperación para el Desarrollo Integral y presidente de Combifron–Bolivia, dijo que durante esta reunión se alcanzaron cinco acuerdos y 22 entendimientos que “se cumplirán durante esta nueva administración [en 2023] en la frontera entre Bolivia y Perú, donde se mueven anualmente un estimado de $200 millones y unas 50.000 personas cruzan de ambos lados”.

Narcotráfico

Ese mismo día, el General de Brigada del Ejército Rubén Castañeda, jefe de la División de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú y presidente de Combifron-Perú, destacó el trabajo conjunto para cumplir los objetivos de ambos países.

Según el Gral. Pérez Rocha, Bolivia es un corredor de la droga peruana en ruta hacia otros países como Argentina, Paraguay y Brasil, siendo este último el principal consumidor de cocaína de la región.

La policía peruana informó que durante 2022 destruyó más de 64 pistas de aterrizaje clandestinas, que los narcotraficantes utilizaban para transportar grandes cargamentos de sustancias ilícitas, algunas de ellas con destino a Bolivia.

Pistas clandestinas

Según la cadena de noticias France 24, pequeñas aeronaves tipo Cessna con números de cola bolivianos aterrizan en pistas de aterrizaje clandestinas que los narcotraficantes instalaron en la selva peruana para cargar y transportar cocaína con destino a Bolivia y Brasil. En cada viaje estos pequeños aviones pueden llevar hasta 250 kilogramos de droga.

“Este tipo de acuerdos son de gran importancia para reducir las amenazas a la seguridad”, dijo Pérez Rocha. “Perú también tiene un enfoque especial en el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones y explosivos, que están directamente vinculados con el crimen organizado transnacional, el narcotráfico, el terrorismo, el sicariato y el contrabando, entre otras amenazas”.

Según InSight Crime, una organización que estudia el crimen organizado en América Latina y el Caribe, las diferencias de precios hacen que la coca peruana fluya ilegalmente hacia Bolivia a través de al menos 10 rutas de tráfico.

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