Perú, una generación de huérfanos post Covid-19

Perú, una generación de huérfanos post Covid-19. Con 100.000 huérfanos, el Perú tiene el mayor número de niños que han perdido al menos a uno de sus padres a causa del Covid-19, una tragedia social.

Perú huérfanos Covid-19

Una de las consecuencias más dolorosas de la pandemia por Covid-19 en Perú es que ha dejado a 100.000 huérfanos, niños que han perdido al menos a uno de sus padres a causa de la pandemia en comparación con su población. El duelo ha sumido a familias enteras en una gran precariedad financiera y emocional.

Los Contreras Sánchez son una familia de tres. Tienen 7, 15 y 18 años y perdieron a su padre por el Covid-19 a los 43 años. Con coletas cuidadosamente trenzadas, en shorts y sandalias, Luciana, la menor, juega con su osito de peluche mientras escucha distraída a la psicóloga del Programa Nacional de Bienestar Familiar (Inabif), encargado por el gobierno de apoyar a las familias en esta situación.

En una gran sábana fijada a la pared de la cocina que también sirve de sala de estar, se invita a los niños a escribir palabras y dibujos para expresar sus sentimientos. Y tratar de superar el luto.

“Siempre recordamos lo que pasó, las noches de insomnio cuando él estaba enfermo en la casa, lo cuidábamos”, dice la mayor, Claudia. Es una herida aún presente que debemos cerrar a la fuerza, para seguir adelante».

Pandemia

“Mi esposo murió al inicio de la pandemia, en mayo de 2020. Sufrió durante dos semanas y luego murió, en nuestra casa”, dice la madre, Luzmila. Su casa de unos cuarenta metros cuadrados está construida sobre las laderas de un cerro rocoso: piso de cemento tosco, paredes de ladrillo visto y techo de chapa. En este barrio marginal de Lima, muchas personas se han estado cuidando en casa durante la pandemia.

“En ese momento, las salas de cuidados intensivos estaban sobrevaluadas y mi esposo no quería ir al hospital, estaba asustado. Fue mi hija mayor quien lo descubrió inconsciente, en su habitación. Le oculté su muerte a mi hija menor durante quince días, porque ella era muy cercana a su padre. Ella lloró mucho, pero le digo que nos ve y está en el cielo”, dijo con una sonrisa tímida.

Guarda sus cenizas en una pequeña urna. Eso es todo lo que guardaron. La familia proviene de una provincia de los Andes centrales donde la tradición dicta que se quemen todas las pertenencias del difunto.

Apoyo

Desde marzo de 2020, Perú experimentó un tsunami epidémico. Es el país con la tasa de mortalidad por Covid-19 basada en la población más alta del mundo, con 212.000 muertes. Lima, la capital, que tiene cerca de 10 millones de habitantes, ha sido particularmente golpeada: sus hospitales superpoblados se han convertido en lugares de muerte y las interminables filas de peruanos tratando de comprar cilindros de oxígeno a precios exorbitantes han quedado muy presentes.

Casi 100.000 niños han perdido a un padre, una madre o ambos padres, según un estudio estadounidense-británico publicado en la revista científica The Lancet. Cifras confirmadas por el gobierno peruano. Uno de cada 100. Nuevamente, los peores números del mundo.

Según el Ministerio de Salud, los hombres mayores de 60 años han sido los más afectados por el virus. Pero tres de cada diez murieron entre los 30 y los 59 años. Este es el caso del esposo de Meredith Ruiz Oscategui. “Tenía 48 años, gozaba de buena salud a pesar de tener sobrepeso. Se quedó sola con su bebé de 18 meses y una hija de 15 años.

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