Perú, conflicto social luego de la pandemia y con Castillo en veremos

Perú, conflicto social luego de la pandemia y con Castillo en veremos. El presidente del Perú, Pedro Castillo, está acorralado por un conflicto social creciente, mientras cada vez más voces lo instan a corregir su política o irse.

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“Elecciones generales ya”, tituló en su portada del miércoles 6 de abril La República, influyente diario de centroizquierda en el Perú, junto a otros editoriales de prensa que pedían la renuncia inmediata de Pedro Castillo.

Elegido por un estrecho margen en junio de 2021 con el lema «No más pobres en un país rico», el presidente de izquierda se ve acorralado, mientras cada vez más voces lo instan a corregir su política o irse. Muchos también critican al Congreso, la única cámara parlamentaria, cuyos niveles de desaprobación está alcanzando niveles récord.

Desde hace doce días, el Gobierno enfrenta el hastío de varios sectores: camioneros y agricultores están en huelga contra el aumento de los precios de los combustibles, fertilizantes y ciertos alimentos, mientras que la inflación se ha visto agravada en las últimas semanas por la guerra en Ucrania.

Andes centrales

En una docena de regiones, especialmente en los Andes centrales, que habían votado abrumadoramente por Castillo en la última votación, las carreteras han estado bloqueadas durante varios días y los peajes han sido incendiados. El jueves 7 de abril, el gobierno declaró el estado de emergencia en las carreteras del país con el fin de levantar los bloqueos.

Ante este movimiento social -el primero que enfrenta Castillo a escala nacional- el presidente tuvo una respuesta errática, optando en un principio por ignorar a los manifestantes antes de desacreditarlos, alegando que a sus “líderes” les “pagaban” para manifestarse.

IVA

Luego trató de calmar las cosas anunciando medidas sociales con una reducción del IVA para la venta de productos básicos de alimentación y un aumento del 10% del salario mínimo, a partir del 1 de mayo.

Pero ante el carácter no inmediato y limitado de estas medidas -la mayoría de los trabajadores en Perú están en el mercado negro- los huelguistas han decidido continuar con el movimiento. La represión policial y la violencia al margen de las manifestaciones dejó al menos seis muertos y decenas de heridos.

“El gobierno no solo ha traicionado sus promesas de cambio, sino que ahora está replicando los métodos de la derecha: despreciando a los que se movilizan (…), reprimiendo, criminalizando y restringiendo los derechos”, dijo en Twitter su ex aliada de izquierda progresista, Veronika Mendoza, cuyo grupo se distanció del gobierno en febrero.

El lunes 4 de abril, ante los rumores de saqueos en la capital, Castillo había decretado un toque de queda de veinticuatro horas en Lima y en la vecina localidad del Callao. Una medida muy impopular que sacó a la calle a cientos de personas, lo que llevó al presidente a retirar el decreto antes de que finalizara. Las protestas se tornaron violentas y resultaron en actos de vandalismo y arrestos.

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