Mochileros británicos atrapados en un albergue de Perú. Las mujeres no pueden salir de su dormitorio excepto para las comidas y tienen que ir al baño bajo estrictas reglas de cuarentena.

Británicos en Perú

Cuatro jóvenes británicas temen verse obligadas a permanecer encerradas en un albergue en Perú por hasta tres meses, después que dos residentes dieron positivo por el coronavirus.

El grupo de Londres y Kent dice que no se les permite salir de su dormitorio excepto para las comidas y para ir al baño bajo estrictas reglas de cuarentena.

Fueron impuestas por las autoridades peruanas el miércoles justo cuando el primer vuelo de rescate del Reino Unido debía viajar a Perú para transportar a otros 200 viajeros británicos varados a sus hogares.

“Casi todos en este albergue contraerán coronavirus”, dijo Sabina Gordon, de 22 años, a Sky News. “Estamos en una placa de Petri COVID-19”.

Sus amigas, Nadeen Griffiths, de 22 años, Hilary-Nye Aremu, de 22 y Michaela James, de 21, están de acuerdo.

“Estamos hablando porque sentimos que se están violando nuestros derechos”, dijo Griffiths. “Las cosas se están volviendo cada vez más severas”.

Las mujeres en el albergue en la ciudad del sudeste de Cusco se encuentran entre cientos de miles de ciudadanos británicos que intentan regresar a sus hogares desde el extranjero, ya que la pandemia de coronavirus desencadena un cierre de fronteras sin precedentes y una cancelación masiva de vuelos.

Los parlamentarios han presionado a Boris Johnson y al Secretario de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, para que hagan más para ayudar a los ciudadanos británicos varados a regresar a casa.

El primer ministro dijo que estaba en marcha un esfuerzo de repatriación “masivo, masivo”.

Según una fuente diplomática, el personal del Ministerio de Asuntos Exteriores y de las misiones en todo el mundo están trabajando “las 24 horas” tratando de ofrecer consejos a los necesitados.

Una segunda fuente dijo que las personas están trabajando “horas fenomenales”, describiendo la situación como un “desafío sin precedentes”.

El problema es que los gobiernos anfitriones cierran las salidas sin previo aviso y las aerolíneas suspenden las rutas, lo que significa que los diplomáticos británicos tienen que tratar de negociar un acceso especial para sus ciudadanos, así como, en algunos casos, vuelos charter para llevarlos a casa.

También están actuando como decenas de otros gobiernos que al mismo tiempo luchan por rescatar a sus nacionales.

Gran Bretaña está hablando con aliados para tratar de organizar asientos en vuelos que podrían estar facilitando.

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