McDonald’s versus McDol, la resistencia francesa de alimentos sustentables

McDonald’s versus McDol, la resistencia francesa de alimentos sustentables. Más de 200 personas inauguraron una «zona de alimentos sostenibles», llamada MacDol. El objetivo es evitar el establecimiento de un restaurante McDonald’s en Dolus d’Oléron, Charente-Maritime. La acción es valorable. Se oponen a la cadena de comida rápida estadounidense en una ciudad de poco más de 3000 almas.

«MacDo No en Oléron» resume una pancarta en la entrada de Cailletière, antigua finca agrícola de 4 hectáreas. El ayuntamiento y los voluntarios lo han transformado en un «laboratorio al aire libre» de nuevas prácticas de producción de alimentos. El programa incluye conferencias, descubrimiento y talleres educativos, espectáculos para niños y conciertos. El ambiente es bueno para el primer evento del proyecto, coordinado por el Movimiento para la Nutrición Ciudadana en Dolus d’Oléron (MacDol) y apoyado por la unión agrícola de la Confederación Paysanne.

«Enfrentados a MacDo no queríamos mantenernos a la defensiva. Queríamos crear una alternativa», dice Grégory Gendre, el alcalde de Dolus. «Donde McDonald’s es fuerte es que podemos hacer sentadillas todo el tiempo que queramos sin consumir, con wifi». Como resultado, la feria de la resistencia tenía wifi, proporcionaba una cantina asociativa y un parque de patinaje. Sin mencionar talleres de «agricultura orgánica» y hasta una «incubadora agrícola».

McDonald’s crea atmósfera tensa

En resumen, la pulseada entre la multinacional y el Alcalde de Dolus viene desde 2014. Ya en ese momento, el proyecto de construcción de un McDonald dividió a pobladores. Grégory Gendre, que acababa de ganar las elecciones municipales, lo convirtió en un argumento de campaña.

En varias ocasiones se negó a firmar el permiso de construcción, a pesar que la justicia dispuso lo contrario. En septiembre pasado, el tribunal de Poitiers impuso al ayuntamiento el otorgamiento de una licencia y lo obligó a pagar «300 euros por día de retraso». Gregory Gendre sigue siendo inflexible. La cosecha de multas por el momento llega a 32.000 euros, según el alcalde. El gigante estadounidense y el propietario de la tierra, Philippe Villa, ex teniente de alcalde y ahora opositor, exigen justicia administrativa.

Desde entonces, la atmósfera en la ciudad se ha vuelto tensa. Las «limitaciones» financieras preocupan a algunos de los habitantes. Por un lado defienden «una elección real de la sociedad» para «circuitos orgánicos» y contra los «modelos de franquicia sin conexión con los territorios». Partidarios del establecimiento de McDonald’s, aseguran: «No tenemos nada en contra de un proyecto alternativo, pero rechazamos que, por convicciones personales, el alcalde impida a las personas tener acceso a cualquier negocio», explican desde el colectivo pro-McDonald. Es un desastre para el dinero de los contribuyentes».

La audiencia ante el tribunal administrativo de Burdeos se espera a mediados de julio. Si la justicia autoriza a MacDonald´s a establecerse en la isla de Oléron, los habitantes tendrán una nueva opción: MacDo o MacDol.

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