María Antonieta Alva, la estrella cada vez más ascendente. Alva tiene una maestría en administración pública de la Universidad de Harvard, y a los 35 años fue nombrada en el gabinete del presidente Martin Vizcarra en octubre pasado.

Maria Antonieta Alva pandemia

Desde Nueva Zelanda y Alemania hasta Islandia, Finlandia y Taiwán, se ha elogiado a las líderes femeninas de todo el mundo por ser más efectivas que sus contrapartes masculinas en la gestión de la pandemia de Covid-19.

Sin embargo, ninguno ha alcanzado el estatus de estrella de rock de la ministra de finanzas peruana, Maria Antonieta Alva.

Toni, como todos la llaman, no perdió el tiempo cuando estalló la crisis, lanzando el programa de mitigación más ambicioso de América Latina: un plan de estímulo de aproximadamente el 12% del PIB, destinado a apoyar a los hogares y empresas más vulnerables del país.

Ahora, a muchos les gustaría verla elegida como la sucesora de Vizcarra en las elecciones generales del próximo año.

“Ella puede explicar el enfoque y las políticas de su oficina de manera clara. Los políticos en Perú tienden a comunicarse de una manera excesivamente complicada o grandiosa, destacando el crecimiento económico y subestimando las deficiencias”, dice Zoila Ponce de León, profesora de política en la Universidad de Washington y Lee en Virginia.

“En el contexto actual, los peruanos, como las personas en cualquier otro lugar, quieren mensajes honestos que presenten soluciones claras”, agrega.

Alva no minimizó la necesidad de acelerar la implementación de ciertas políticas ante la enorme desigualdad del país en el acceso a la atención médica pero mantuvo la prudencia fiscal. En medio de la pandemia, ha logrado llegar a un consenso para una amplia gama de medidas, que incluyen donaciones de efectivo, subsidios salariales y préstamos comerciales respaldados por el gobierno.

Alva fue testigo de la pobreza extrema cuando era niña mientras acompañaba a su padre, un ingeniero civil, a lugares de trabajo en todo el país. Desde entonces, dice ella, ha querido lograr un cambio positivo.

Los críticos advierten que la popularidad de Alva podría ser de corta duración. El FMI pronostica una disminución del PIB de más del 4,5% este año, y varios economistas predicen una caída de al menos el doble, junto con el desempleo masivo.

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