Luis Longhi, el arquitecto peruano en la Academia de París

Luis Longhi, el arquitecto peruano en la Academia de París. El arquitecto dictó una conferencia. El misterio y talento de quien a los 65 años construyó apenas tres casas, una en el campo, una en la playa y otra en la montaña.

Luis Longhi arquitecto

La Academia de Arquitectura de Paris recibió al peruano Luis Longhi en una conferencia titulada «En busca del Machu Picchu contemporáneo». Longhi originalmente quería ser una estrella de rock, pero estaba cantando mal. Y su conferencia comenzó con vistas de un concierto, la multitud en trance, el clip yuxtaponiendo al mismo tiempo vistas de Machu Picchu y de todos para comprender con claridad.

En cuanto su conferencia terminó con un ritmo furioso, ya que las imágenes de sus raros logros son una más sorprendente que las otras. Luis Longhi baila y explica que, gracias a la arquitectura, se convirtió en una estrella.

El aplauso en el salón de conferencias de la academia fue unánime. Luis Longhi habló largamente sobre la arquitectura, sobre la relación entre el hombre y la tierra y el cielo, desde el vínculo directo que lo une a los elementos y materiales, el pasado y el futuro.

«Nosotros los peruanos tenemos un bagaje arquitectónico increíble. Si se trata de construir soluciones sostenibles, se pueden encontrar soluciones brillantes en todas las intervenciones de los incas y los precolombinos peruanos. Sin embargo, la arquitectura peruana contemporánea no refleja esta cultura. Entonces, hay una pregunta cuyas respuestas me ayudan a buscar la arquitectura moderna del Perú: ¿dónde perdimos la conexión?», explica.

«Soy consciente de haber desarrollado otras emociones porque siempre he tenido que imaginar e inventar más que si pudiera leerlas. Puedo imaginar la historia de un libro sin leerlo, solo escuchando a mis amigos contarlo», explicó.

El peruano trabajó durante mucho tiempo en Estados Unidos, un destino casi obligatorio para hombres talentosos en el Perú. Arquitecto en agencias de Estados Unidos, viajes a Japón, India y, contra todo pronóstico, decidió regresar a Lima, donde abrió una pequeña agencia.

«Finalmente es lo mismo con la arquitectura; Hay que inventar, alucinar las condiciones de diseño. Es solo entonces que puedes hacer algo sin miedo», dice.

Es sin miedo que se acerca a esta nueva etapa de su vida, puntuada en solo tres casas construidas: Casa Para Siempre, una «casa en el país», Casa Verónica, «una casa en la playa» y Casa Chullpas, «una casa en las montañas», que esta en construcción.

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