Los antiguos peruanos poseían cráneos alargados como rasgo distintivo

Los antiguos peruanos poseían cráneos alargados. Muchas cabezas de las sociedades pre-incas tienen forma de lágrima, como resultado que las cabezas de los bebés se ataban mientras se estaban formando. Miembros de la elite gobernante en zonas de América del Sur habrían sido muy fáciles de detectar hace 700 años, debido a sus cráneos altos y alargados.

Sus cabezas artificialmente extendidas aparentemente eran símbolos de estatus, y podrían haber ayudado a fomentar un sentido de comunidad e identidad colectiva, según un estudio.

Más de 300 años antes que el imperio Inca dominara el sudoeste de América, una pequeña comunidad étnica conocida como Collagua, practicaron esta plástica intencional de la cabeza. Se desarrolló para centrarse en la creación de una forma de cráneo delgado y alto.

De acuerdo con el bioarqueólogo Matthew Velasco, de la Universidad de Cornell, las modificaciones craneales pueden haber unido a la poderosa élite, pero también pueden haber polarizado a otros grupos, dando como resultado la desigualdad social.

La gente de Collagua vivía en el Valle del Colca en el sudeste de Perú, donde criaban alpacas y llamas para obtener lana.

Los Cavanas

Los primeros relatos en español también detallan otro grupo étnico: los Cavanas. Los registros españoles dicen que, en contraste con las cabezas altas y estrechas de la Collagua, los Cavanas también modificaron sus cráneos, ensanchándolos.

El Collagua usaría pedazos de madera, que estaban estrechamente unidos a la cabeza de los niños para modificar el crecimiento de sus cabezas. La práctica fue prohibida por los invasores españoles, en el siglo XVI.

La investigación de Velasco, publicada en la revista Current Anthropology, es la primera que ha estudiado la forma del cráneo como un diferenciador de clase dentro de Collagua. Al observar las formas de cráneo de más de 200 individuos de un período de 300 años, el equipo de investigación detectó que los cráneos altos y delgados se vinculaban cada vez más con un alto estatus social.

El estudio sugiere que los cambios en la forma de la cabeza de quienes tienen el poder pueden haber ayudado a allanar el camino para una incorporación pacífica de Collagua al imperio inca.

«Una mayor estandarización de las prácticas de conformación de cabezas se hace eco de patrones más amplios de formación de identidad en las tierras altas del centro-sur y puede haber proporcionado una base simbólica para la cooperación de grupos de élite durante una era de conflicto intensivo», dice Velasco.

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