Lenguaje Claro, relación con Inteligencia Artificial

Lenguaje Claro, relación con Inteligencia Artificial. Autor de diversos artículos sobre comunicación judicial, Marcelo Baez reflexiona sobre la incidencia en Lenguaje Claro de la Inteligencia Artificial. Este artículo aparece en reciente libro «Principios y prácticas de Lenguaje Claro en Iberoamérica», una obra dirigida por Alejandro Rafael Retegui y Fernando Bernabé Rocca.

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Lenguaje Claro Inteligencia Artificial

Por Marcelo Baez (*) 

En la tercera jornada del Congreso Internacional de la Lengua Española que este año deliberó en Cadiz, España, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital de ese país, Nadia Calviño habló con un “avatar” desarrollado con Inteligencia Artificial (IA).

¿Cómo llegó “Hiperia” (tal el nombre del “avatar” desarrollado por Radio 3 de RTVE) y en definitiva la IA a un ámbito tan recoleto como el CILE que organizan el Instituto Cervantes y la Real Academia Española?

La Inteligencia Artificial está ampliando los límites de lo conocido. Al momento de escribir este artículo hay una carrera por el desarrollo de IA generativas para realizar distintas tareas. Incluso expertos han pedido una moratoria en la investigación.

La esencia de la IA es la palabra. Es capaz de generar conversaciones. No se trata de una tecnología como las conocidas hasta aquí que contribuyen a la difusión de contenidos generados por las personas. La IA puede producir contenidos por sí misma.

El salto tecnológico por la irrupción de la IA plantea un desafío para los Poderes Judiciales. Es necesario abandonar el temor que despierta este cambio disruptivo y prepararse para la aceleración en un mundo todavía más interconectado.

La palabra es el ladrillo fundacional de la actividad que a diario desarrollan todos los operadores judiciales y es a la vez el centro de esta transformación.

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La justicia produce diariamente millones de textos que dan forma a los expedientes. El texto es la esencia de la IA. La IA se nutre de la palabra escrita y produce textos. Cualquiera sea su desarrollo se basa en complejos modelos de lenguaje con miles de millones de parámetros recopilados en su gran mayoría de la web. Las IA aprenden del contenido disponible en Internet.

Imagino la dificultad que tendría una IA para interpretar un texto judicial tradicional. Pienso en la palabra incoar  por ejemplo— difícil de entender para un humano poco habituado a la lectura de escritos judiciales, en el uso de la palabra “conmover” para señalar que un recurso no logra modificar el criterio jurídico y en las complicaciones de una IA para leer un párrafo de esos que no tienen ni un piadoso punto y aparte y con una extensión que supera la carilla de una hoja formato legal.

Frente al mismo texto judicial una persona sin formación jurídica puede exclamar “no entiendo” y abandonar el intento. En cambio, la IA avanzará automáticamente hasta terminar la tarea encomendada en el prompt. En esta instancia la IA no hace un análisis sobre si lo escrito es verdad o mentira, mucho, menos sobre su comprensibilidad.

Un prompt en IA es la entrada de texto que se proporciona en el área específica con la finalidad de obtener una respuesta o acción.

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Escribir con claridad pensando en la comprensión del receptor resulta crucial para que entiendan humanos (y máquinas), aunque dicho así parezca sacado del “Computing machinery and intelligence” del británico Alan
Turing.

Es el momento de producir el cambio en la escritura de los textos judiciales pensando en el amplio universo de lectores. Se requiere escribir sin ambigüedades y sin emplear palabras conocidas solamente por abogados.
La generalización del empleo de la IA va a afectar a todos los sectores por igual, más aún a aquellos que trabajan con grandes volúmenes de palabra escrita.

Esta etapa de desarrollo resulta una oportunidad para entrenar a la Inteligencia Artificial en la lectura de textos judiciales. Es cierto que cobró trascendencia mediática la supuesta “alucinación” de la IA de ChatGPT en el escrito del estudio de abogados que representó a Roberto Mata contra la aerolínea colombiana Avianca. El hombre demandaba a la empresa por haber sido “golpeado por un carro metálico de servicio” a bordo de un vuelo de
2019 y señalaba haber sufrido lesiones personales.

Los abogados citaban en el escrito la existencia de otros seis casos, entre ellos “Varghese contra China Southern Airlines” y “Shaboon contra Egypt Air”. El juez federal P. Kevin Castel, de Nueva York, consideró que los casos no existían y que el escrito citaba «decisiones judiciales falsas con citas falsas y citas internas falsas». La presentación había sido elaborada empleando ChatGPT para hacer la investigación de casos.

El abogado Steven Schwartz admitió haber empleado IA y en una presentación posterior dijo que no sabía que ChatGPT no era un motor de búsqueda como lo es Google, por ejemplo, sino “una herramienta de procesamiento generativo del lenguaje».

El caso alimentó las noticias durante varios días poniendo en duda la efectividad de la herramienta. Al fin, en la historia siempre la aparición de la tecnología despierta temores.

En el diálogo Fedro, Platón cita que el Dios Teut inventó “la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados, y, en fin, la escritura” y que el Rey Tamus respecto de cada uno de los inventos fue dando razones en pro y en contra y cuando llegó a la escritura dijo que “no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu.”

Y sigue el diálogo: “Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.

”La escritura o más recientemente la telefonía celular y antes los procesadores de texto produjeron revoluciones productivas. La IA puede convertirse en una aliada estratégica en las labores de los estudios jurídicos, como puede serlo del periodismo y de otras profesiones.

En los juzgados podría ayudar a llevar adelante tareas de anonimización automatizada de resoluciones y sentencias antes de su publicidad. O bien analizar jurisprudencia. También contribuir a redactar oficios en forma ágil (por supuesto con cita correcta de las normas vigentes y precedentes) e incluso ayudar a la comprensión ciudadana de los textos jurídicos.

Imaginemos, por ejemplo, una audiencia en una sala 3.0 con conectividad para todas las partes donde el Tribunal pueda ser asistido por una IA, al igual que fiscalía, querella y defensores. Esto permitiría agilizar considerablemente los procesos.

Es previsible, además, que llegarán cada vez mayor cantidad de causas por delitos o daños producidos empleando audios o videos depp fakes. Una IA podría contribuir a realizar las pericias técnicas. Las posibilidades de uso de IA en el ámbito judicial resultan infinitas pero el punto de partida debe ser necesariamente aceptar y adoptar esta tecnología interviniendo en su proceso de cocreación de modo que el producto se adapte a las necesidades reales de los Tribunales y no tenga, por ejemplo, sesgos de género o discriminación.

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Yuval Noah Harari advirtió en un artículo publicado en The Telegraph que “la democracia es básicamente conversación. Personas que hablan entre sí. Si la IA se apodera de la conversación, se acabó la democracia”.

Resulta necesario pues que los Poderes Judiciales, como parte de la sociedad democrática argentina, se preparen para esta realidad que aún parece una distopía.

El paso que se dio en marzo pasado durante el citado Congreso Internacional de la Lengua Española de Cadiz, España demuestra el vigor con el que crece el fenómeno de la IA a nivel mundial.

La justicia no debe encerrarse en sus despachos sino abrirse a esta nueva revolución tecnológica. Son tiempos en los que las personas destinan cada vez menos tiempo a la lectura y comprensión de textos con un umbral de atención bajo. Esto es un fenómeno no solo circunscripto a los adolescentes que estudian en establecimientos escolares de gestión pública, sino que abarca a personas de todas las edades y procedencias sociales.

Facilitar la lectura y comprensión resulta pues, un reto ineludible de los tiempos que corren.

(*) Docente. Director de Prensa y Comunicaciones del Poder Judicial de Salta.

Miembro del Foro de Prensa y Comunicaciones de Jufejus.

Autor de diversos artículos sobre comunicación judicial.

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