Julio Ramón Ribeyro, el escritor oculto del Perú. Es un autor del siglo XX y es un admirador apasionado del trabajo de Franz Kafka y, en un grado menor, de Italo Svevo, que era buen amigo de Joyce en Trieste.

Julio Ramón Ribeyro escritor

La chispeante novela de Svevo sobre la obsesión de su personaje con el tabaco, Confessions of Zeno, se menciona brevemente en la entretenida historia de Ribeyro que también se refiere al vicio agradable.

Para desentrañar este resumen se podría comparar útilmente la producción literaria de Ribeyro con la del escritor brasileño, Joaquim Maria Machado de Assis, que fue un escritor del siglo XIX, nacido en 1839 y muerto en 1908. Pueden compartir el mismo continente. Pero hay dos idiomas en cuestión si uno se dignó hacer tal comparación.

El español era la lengua materna de Ribeyro, y fue en la que escribió durante sus largos años en París. Machado de Assis, por otro lado, escribió en portugués, siendo brasileño, pero el resultado neto en la traducción al inglés al menos, muestra un enfoque similar. Como estrategas en prosa, son a la vez formales y organizados, y Ribeyro parece, a los ojos de estos lectores de todos modos, tener algo de esa elegancia efímera del brasileño.

Los elementos de las historias de fantasmas más pálidas se pueden obtener en presencia de esas jóvenes ninfas fantasmales que entran y salen de un par de cuentos, especialmente la deliciosa fantasía ambientada en Capri, Nuit caprense cirius illuminata.

Ese hilo sobrenatural, irracional o alucinante significa que el trabajo de Ribeyro a veces se asemeja a otro autor completamente no relacionado, Robert Aikman (1914-1981) una antología de cuyas historias cortas se publicó el año pasado, bajo el título Juegos obligatorios.

La elegancia en el diseño formal contiene hábilmente la vida caótica de los personajes de Ribeyro. Como autor, alcanza la distancia requerida que le permite ubicar mejor estos cuentos refinados en los que la vergüenza, la humillación, la lujuria desenfrenada, el enamoramiento o el desorden simple palpitan justo debajo de la piel de sus creaciones.

Tome a las embrujadas damas burguesas de Lima esperando ansiosamente la llegada de un famoso caballero escritor aparentemente invitado como invitado de honor en su preciosa velada. Al concluir la historia, la pretenciosa anfitriona se avergüenza por completo cuando se descubre que el célebre autor no tiene conocimiento alguno de tal invitación, un hecho que se obtuvo con solo una rápida llamada telefónica.

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