Incas no habrían elegido Machu Picchu por casualidad. Después de llevar a cabo un gran estudio, los geólogos afirman que la ubicación de Machu Picchu no fue elegida al azar.

Incas Machu Picchu

Esta región del Perú se caracteriza por la presencia de fallas tectónicas que habrían facilitado la construcción del santuario.

Construido hace más de 500 años por los incas, Machu Picchu está considerado uno de los sitios arqueológicos más importantes de América Latina, pero también una maravilla de la arquitectura. Con una extensión de más de 30 hectáreas, se encuentra en una remota región de Perú, a caballo entre dos picos de los Andes, a una altitud de 2.400 metros.

A pesar de su difícil acceso, el sitio es conocido por integrarse perfectamente en este espectacular paisaje, despertando la fascinación de los arqueólogos. Sin embargo, durante décadas, queda un misterio: ¿por qué los Incas decidieron construir su santuario en un lugar tan inaccesible? Un equipo de geólogos cree haber encontrado la respuesta.

“La ubicación de Machu Picchu no es una coincidencia”, dijo Rualdo Menegat, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul en Brasil. Durante la reunión anual de la Sociedad Geológica de América, este investigador presentó los resultados de un análisis detallado del medio ambiente del santuario inca.

Este estudio concluyó que Machu Picchu fue construido allí debido a las fallas tectónicas que lo cruzan. “Hubiera sido imposible para los incas construir un sitio así en las altas montañas si el sustrato no se hubiera fracturado”, debido a la actividad geológica, continuó el especialista en un comunicado.

Una X debajo de Machu Picchu

Rualdo Menegat y sus colegas utilizaron mediciones tomadas en el campo y mediante imágenes satelitales revelaron fracturas y fallas bajo el monumento del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1983.

Los geólogos han descubierto que las fracturas y fallas se distribuyen en diferentes conjuntos y no muestran la misma orientación. Mientras que algunos se extienden desde el noreste hasta el sudoeste, otros van desde el noroeste hasta el sudeste. En el campo, se superponen y forman una X que, según el equipo, cae justo debajo del sitio de Machu Picchu.

A partir de la cartografía, Rualdo Menegat sugiere que las áreas urbanas, los campos agrícolas circundantes, así como los edificios y las escaleras, se orientarían a lo largo de las fallas principales. “El diseño refleja claramente la red de fracturas debajo del sitio”, dijo el geólogo. “Más que un símbolo, esta peculiaridad habría conferido ventajas significativas a los incas.

Piedras más abundantes

La actividad geológica del área habría permitido a los constructores tener abundantes piedras que eran más fáciles de moldear. Cuando se activan las fallas, empujan a los materiales profundamente asentados a moverse, generando grandes cantidades de rocas fracturadas y más frágiles. “Reduce en gran medida la energía necesaria para esculpirlos”, dijo el investigador.

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