De Black Panther a Beyoncé, la cultura pop está cambiando. En su libro «Feminismos y cultura pop», Jennifer Padjemi descifra cómo la música con Beyoncé a la cabeza se apodera de temas y movimienos sociales.

Beyoncé cultura pop

Cuando Beyoncé puntúa su título Flawless con un extracto del discurso “Todas somos feministas” de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie o cuando Rihanna lanza una marca de maquillaje para todos los tonos de piel, ¿triunfa el feminismo o es sobre todo el negocio de estas poderosas mujeres? Los dos.

«La cultura pop y las causas feministas se retroalimentan», dice Jennifer Padjemi, autora del libro Feminisms & Pop Culture.

«Los problemas sociales deben hacerse visibles a través de medios accesibles», dice la periodista, nacida en Togo de padre beninés y madre togolesa. Sin ofender a quienes quisieran oponer una cultura noble, digna de llevar estas luchas, a otra… «su feminismo no es mío», había lanzado así Chimamanda Ngozi Adichie, tres años después del lanzamiento de la canción de Beyoncé.

“Me parece una pena, admite Jennifer Padjemi. Al desacreditar a ciertas personas, recreamos la jerarquía, el sistema de castas, que prevalece en el racismo. Puede resultar muy peligroso».

Pero este especialista en cultura y temas sociales recuerda que el duelo entre las dos estrellas solo existió realmente en los medios de comunicación. Y que Chimamanda Ngozie Adichie finalmente reconoció en las columnas de Jeune Afrique que Beyoncé había ayudado a llevar su mensaje.

Black Lives Matter y #MeToo

El feminismo no es ni mucho menos una ideología paradójica. «La mía es constante, evolutiva, contradictoria, ambivalente y lejos de ser perfecta», admite Jennifer Padjemi.

En cualquier caso, no se limita a una cuestión de género y engloba un movimiento mucho más amplio, a favor de la inclusión. A lo largo de su libro, como en su podcast «Espejo, espejo», sobre las representaciones y el cuerpo, se exploran el racismo, la violencia sexual, la homofobia o los problemas de salud mental.

Temas sobre los que la cultura pop ya no puede ignorar. Black Lives Matter, #MeToo (que sabemos que fue iniciado en 2006 por la activista negra Tarana Burke para las víctimas de los barrios estadounidenses desfavorecidos) y muchos otros movimientos de asertividad y liberación de la palabra ya han estado allí.

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