Covid-19, la variante de Brasil se apoderó de Sudamérica

Covid-19, la variante de Brasil se apoderó de Sudamérica. Brasil ha sido durante tiempo un paria en la pandemia de Covid-19 y las consecuencias de su fracaso se reflejan con una variante que afecta toda Sudamérica.

Variante Brasil Sudamérica

Cuando la pandemia de Brasil se salió de control en marzo de 2021, los líderes de Sudamérica se apresuraron a limitar las consecuencias regionales.

De Colombia a Uruguay, se suspendieron los vuelos, se cerraron las fronteras terrestres y se cancelaron los torneos deportivos regionales en un esfuerzo por detener la propagación de la variante P.1 más transmisible que había llevado a uno de los sistemas de salud más fuertes de la región al borde del colapso.

Sin embargo, esas acciones no han impedido la propagación de P.1, con la variante explotando las condiciones favorables creadas por las recientes relajaciones de las medidas sanitarias.

Países como Chile y Uruguay, anteriormente considerados modelos de cómo manejar la pandemia de manera efectiva, perdieron el control. Uruguay registró el número más bajo de casos per cápita en América del Sur en 2020 como resultado de pruebas generalizadas, rastreo rápido de contactos y un fuerte cumplimiento público con el distanciamiento social. Distinto a lo de hoy.

Otros, como Colombia, donde las unidades de cuidados intensivos se expandieron durante la pandemia para evitar su colapso, ahora están viendo cómo sus camas llegan a su capacidad máxima. Las principales ciudades han vuelto a imponer cierres estrictos a medida que las muertes diarias alcanzan niveles récord.

“La distribución de vacunas no es lo suficientemente rápida para contrarrestar la variante más contagiosa y aparentemente más letal”, dice Michael Touchton, del Observatorio para la Contención del Covid-19 de la Universidad de Miami en las Américas. “Hay un camino muy difícil por delante para América Latina”.

Alrededor de 400 mil brasileños han muerto por Covid-19, el 13% de las muertes del mundo.

Los epidemiólogos dicen que la pobreza, la vivienda multigeneracional y el trabajo informal han obstaculizado la respuesta de salud pública, como lo han hecho en toda América del Sur.

Pero una gran parte de la culpa recae directamente sobre el expresivo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien continúa minimizando la amenaza del virus, promoviendo curas no probadas y rechazando los cierres nacionales, que según él dañarán la economía.

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