Castillo niega su identidad, «no somos comunistas»

Castillo niega su identidad, «no somos comunistas». Ajeno a la política y a punto de ser nuevo presidente del Perú, Pedro Castillo intenta alejarse de sus raíces, negando estar entre los comunistas del país.

Castillo comunistas

Pedro Castillo reclamó su victoria en las elecciones, aunque su rival de derecha Keiko Fujimori no ha cedido. El organismo electoral aún tiene que confirmar el resultado.

«El pueblo peruano ha levantado la cabeza para decir democráticamente que vamos a salvar a este país», dijo Castillo a sus seguidores.

El abrupto ascenso de Castillo podría tener un gran impacto en la vital industria minera del segundo productor de cobre del mundo.

En la capital, Lima, los temores se han extendido entre la pequeña pero poderosa élite urbana de la ciudad sobre las políticas del izquierdista poco conocido, cuyo partido Perú Libre defiende las ideas marxistas que él mismo ha buscado moderar su retórica.

«No somos chavistas, no somos comunistas, nadie ha venido a desestabilizar este país», dijo, en referencia a un refrán común del partido y simpatizantes de Fujimori comparándolo con el fallecido presidente izquierdista de Venezuela, Hugo Chávez.

«Somos trabajadores, somos empresarios y garantizaremos una economía estable, respetando la propiedad privada, respetando la inversión privada y sobre todo respetando los derechos fundamentales, como el derecho a la educación y la salud», expresó.

El organismo de supervisión electoral de Perú dijo que confirmaría el resultado una vez que resolviera todas las apelaciones y solicitudes de anulación. En anteriores elecciones peruanas, el anuncio se prolongó hasta finales de junio, incluso con menos papeletas impugnadas.

Castillo abordó la incertidumbre sobre esos reclamos y pidió a los peruanos que «permanezcan atentos» a los intentos de desestabilizar la democracia del país. Pidió al organismo electoral «respetar la voluntad popular de este país».

Dijo que Perú necesitaba unirse para ir más allá de lo que se ha convertido en el brote per cápita más letal del mundo de COVID-19 y sanar las fisuras más arraigadas de pobreza y desigualdad.

Sin embargo, curar las divisiones no será fácil. Ni Castillo ni Fujimori han sido candidatos populares desde la primera elección a presidente.

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