Bryan Ley, artista nacido en Perú gana premio de nuevos talentos en Burdeos

Bryan Ley, artista nacido en Perú gana premio de nuevos talentos en Burdeos. El pintor nació en Perú en 1988. Llegó a Francia a la edad de un año y desde joven se interesó en el dibujo y la pintura.

Bryan Ley

«Empecé a pintar cuando tenía 15 años. Eso corresponde al período de bachillerato en el que, hay que admitirlo, yo era más bien un tonto», dice Bryan Ley.

Luego encaró un entrenamiento de artes muy joven y continuó sus clases en el instituto Van Der Kelen Logelain, en Bruselas. Fue hasta 2011, después de haber abandonado la idea de una formación académica tradicional para dedicarse a su pasión.

De inmediato tuvo el talento suficiente para hacerse una personalidad reconocida en el uso de la pintura acrílica, principalmente en tonos de blanco, negro y gris.

El artista pinta figuras humanas a escala, solitarias, suspendidas en el tiempo y parecen no pertenecer a ningún lugar.

Bryan Ley es un artista cuyas obras, siempre sobrias, representan existencias puras en el sentido que los sujetos están en espacios vacíos o más bien llenos de nada y sin ningún afecto. Los personajes están presentes, justo allí. Un anonimato casi absoluto, la expresividad está ausente de sus obras, las caras siempre cerradas, cuerpos estáticos casi pesados.

La intensidad del trabajo de Bryan Ley se debe a la pérdida de puntos de referencia que despierta en los espectadores, a veces espaciales, a veces temporales. Para lograrlo el artista primero se basa en fotografías tipo de bocetos de su trabajo. Inspirado por varios tipos de fotografías, compone la imagen y estructura de su creación. Es entonces cuando lo transpone sobre lienzo para obtener un efecto de captura de los más convincentes. Pone estas siluetas realistas en un nuevo entorno, el de la calma y lo insondable.

Cuando se le pregunta sobre su trabajo en blanco y negro Bryan Ley responde: «Usted debe saber que yo quiero de todos modos color. Pero el blanco y negro para mí acentúa el lado surrealista de mi trabajo. La pintura es una ficción y el monocromo recuerda el mundo del cine y la fotografía de antaño. El blanco y el negro son muy ricos. Lo más importante en el campo del arte es permanecer abierto, dejar espacio para la interpretación y la imaginación de todos».

Lay afirma tener un enfoque figurativo pero sin narración con personajes suspendidos, sin escenografía y es parte de una corriente de pensamiento que reclama la forma y, a menudo, la forma es el fondo.

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