Atención médica en Perú, colapso de un sistema a cambiar. En Perú las instalaciones de salud pública para las pruebas moleculares son escasas y solo existían 500 camas en unidades de cuidados intensivos para una población de 32 millones que requiere atención médica.

Perú atención médica

Los hospitales privados están cobrando 3000 dólares por día por la atención de coronavirus, un precio que es absurdo si tenemos en cuenta el hecho de que 1 de cada 5 peruanos está empobrecido, ganando menos de 105 dólares por mes.

La actual catástrofe de Covid-19 en Perú es un corolario natural de un proceso desenfrenado de la autovaloración del capital. Como resultado de esta agresiva acumulación de capital, el sector de la salud en el Perú actual se tambalea al borde de un abismo.

Descontentos por las enormes deficiencias de los hospitales públicos y la avaricia del sector privado, los peruanos han salido a las calles para manifestarse contra estas patentes injusticias.

En la ciudad sureña de Arequipa, la gente se agitó contra el presidente de Perú, Martín Vizcarra, que había ido a visitar el Hospital Honorio Delgado. Fue durante estas protestas que Celia Capira corrió tras la caravana del presidente, gritando desesperadamente “Señor Presidente, no vaya”. El esposo de Capira, de 57 años, Adolfo Mamani, fue mantenido en una tienda de campaña fuera del Hospital Honorio Delgado donde murió el 21 de julio de 2020.

La escala vertiginosa y la absoluta severidad de las muertes por coronavirus en Perú no es un evento aislado y esporádico. En la ciudad de Iquitos también “muchas personas mueren y los pacientes se ven obligados a sentarse fuera del hospital en mecedoras o en hospitales improvisados ​​en campos de fútbol”.

Para que los hospitales privados prosperen, el sector de la salud pública tuvo que ser eliminado porque nadie querría visitar un hospital privado con ánimo de lucro en lugar de hospitales públicos de buena calidad. Esto se hizo a través de una reducción en el gasto social que disminuyó a 9.4% del PIB en 2012, por debajo del promedio latinoamericano de 19%. Hubo dos resultados directos de esta subvaloración del sector de la salud pública.

En primer lugar, debido a la menor cantidad de recursos, los servicios de salud urbana se separaron fuertemente en un sistema organizado de seguridad social para trabajadores urbanos empleados formalmente y un sistema de salud pública desorganizado y desorganizado para los pobres. En este acuerdo, “el sistema de salud de la seguridad social ofreció a los trabajadores del sector formal urbano un sistema de salud” desinfectado “de mayor calidad y mejores recursos que el sistema de salud pública que servía a los pobres”.

En el nivel de seguridad del paciente, por ejemplo, se ha encontrado que los pacientes más ricos (inscritos en el sistema de salud de seguridad urbana) reciben una mejor atención que los pacientes más pobres (que visitan hospitales públicos).

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