Asesinatos activistas medioambientales, cifra en alza

Asesinatos activistas medioambientales, cifra en alza. Informe de Global Witness marca a 2017 como año récord. Al menos 207 activistas y campesinos fueron asesinados por  proteger sus tierras y oponerse a las corporaciones.

Asesinatos activistas

La ONG Global Witness advierte sobre el vínculo entre este aumento de los asesinatos de activistas y nuestros patrones de consumo. Al menos 207 personas murieron en el año 2017. Ha sido el año más mortífero para los conservacionistas, según Global Witness. La evaluación está lejos de la realidad, dice la ONG británica. Las víctimas fueron registradas en 22 países. El 60 por cierto de las muertes ocurrieron en América Latina.

Al defender sus tierras ancestrales, el padre de Ramón Bedoya (en la foto), Hernán Bedoya, líder de una comunidad colombiana, recibió 14 disparos.

Brasil tuvo el peor año, con 57 asesinatos. México y Perú también vieron aumentar las cifras, respectivamente, de 3 a 15 y de 2 a 8. Colombia ha contado 24. Según su cantidad de población, Nicaragua es la más afectada, con 4 asesinatos.

En África, de 19 asesinatos, incluidos 12 en la República Democrática del Congo, 17 estaban relacionados con actividades de caza furtiva o minería ilegal. En el otro lado del planeta, 48 personas han sido asesinadas solo en Filipinas, algo inaudito en un país asiático.

En total, una cuarta parte de los homicidios están relacionados con «agronegocios». Cuarenta tuvieron lugar en medio de disputas mineras, 26 vinculadas a la tala y un récord de 23 personas, en su mayoría guardabosques africanos, murieron tratando de proteger a los animales de los cazadores furtivos.

Global Witness afirma que «el enlace» entre esta violencia es clara. Nuestros productos de consumo «de la agricultura, la minería, la caza furtiva, la tala de bosques e ingredientes de los alimentos en masa y componentes en las estanterías de los supermercados» son más demandados.

«Los activistas locales son asesinados mientras que los gobiernos y las empresas favorecen las ganancias rápidas sobre la vida humana», dijo Ben Leather, de Global Witness. «Los consumidores debemos exigir que las empresas asuman sus responsabilidades», insiste la ONG.

No son sólo los asesinatos, según la ONG. Describe todo el arsenal para silenciar a los oponentes: amenazas de muerte, detenciones, procesamientos, ataques cibernéticos, violencia sexual y desapariciones.

En Brasil, los agricultores armados con machetes y fusiles hirieron a 22 indios Gamela, cuya tierra codiciaban. A algunas víctimas se les cortó la mano. Nadie ha comparecido ante la justicia, «una señal de una cultura de impunidad e inacción del gobierno hacia los activistas medioambientales», denuncia Global Witness.

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