Accomarca, Perú cierra capítulo abierto hace más de 35 años

Accomarca, Perú cierra capítulo abierto hace más de 35 años. Escenario de una de las peores masacres del conflicto interno del Perú en las últimas décadas del siglo XX, Accomarca cierra capítulo abierto hace más de 35 años.

Accomarca Perú

El viernes, las familias de algunos de los muertos enterraron los restos de sus seres queridos, incluidas algunas de las 69 personas asesinadas por soldados en 1985 en este pueblo montañoso del sur de Perú, Accomarca.

El conflicto interno de Perú de 1980 a 2000 vio al ejército luchar contra el grupo rebelde Sendero Luminoso. En total, murieron casi 70.000 personas. Algunos de los que sobrevivieron recuerdan por lo que pasó la gente.

Justa Chuchón, de 48 años, todavía tiene recuerdos frescos de lo que vio y recuerda haber sobrevivido a cuatro incidentes en los que podría haber muerto.

“Por fin nuestros amigos y vecinos encontrarán descanso”, dijo Chuchón, quien tenía 10 años la primera vez que pensó que la iban a matar. En 1983, los soldados asaltaron su casa en Accomarca y uno de ellos empujó su rifle contra su pecho. Dijo que el soldado la pateó a ella y a sus hermanos y les ordenó recoger y enterrar los cuerpos de 11 personas. Los soldados los acusaron de ser rebeldes de Sendero Luminoso.

Ataúdes

Un total de 80 ataúdes, incluidos los de personas asesinadas hasta el año 2000, estaban siendo enterrados en un cementerio en lo que solía ser una base militar donde los soldados torturaban a los lugareños que pensaban que eran rebeldes de Sendero Luminoso, según investigaciones posteriores.

De los ataúdes, solo 37 contendrán restos, el resto tendrá ropa que fue recuperada e identificada por las familias como perteneciente a sus seres queridos.

Sendero Luminoso estableció bases clandestinas en pueblos rurales como Accomarca, donde el grupo mató a las autoridades locales y obligó a los agricultores a alimentar a sus miembros. En respuesta, el ejército acusó a los campesinos de haberse convertido en «terroristas» y mató a algunos de ellos.

Chuchón dijo que en julio de 1985, un grupo de militares irrumpió en la feria del pueblo y algunos de ellos la violaron a ella ya su prima. “No sabía si debía gritar o llorar”, dijo. “Le pedí que no me matara”.

Asesinos

Lo peor para Accomarca llegó el 14 de agosto de 1985, cuando los soldados comenzaron a disparar contra sus casas. Reunieron a 69 personas, entre ancianos, mujeres y niños. Los soldados violaron a las mujeres y luego las colocaron en tres casas. Dispararon y dinamitaron las casas, y les prendieron fuego, mientras la gente miraba aterrorizada, incluyendo a Chuchón.

Ese día Chuchón escapó de la muerte porque estaba con su abuela. Sus padres se habían ido a otro pueblo a tocar en una feria rural, porque su padre era arpista.

Una semana después de la masacre, una vez que sus padres regresaron, la familia huyó de Accomarca hacia Lima.

En la capital peruana, familiares de las víctimas denunciaron la masacre ante el Congreso y durante años buscaron justicia.

Una comisión legislativa investigó el caso y en 1985 interrogó al segundo teniente del ejército Telmo Hurtado, quien se declaró culpable en relación con la masacre.

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