Abimael Guzmán, ni el Perú ni el mundo ha perdido demasiado

Abimael Guzmán, ni el Perú ni el mundo ha perdido demasiado. La gente se ha reunido de modo espontáneo frente a la dirección antiterrorista en Lima, para celebrar la muerte de Abimael Guzmán en mensaje del Perú al mundo.

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Abimael Guzmán, el líder histórico de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso de Perú, culpada de una de las insurgencias más sangrientas de América Latina, murió el sábado en una prisión militar a la edad de 86 años.

Guzmán cumplía cadena perpetua en la prisión de máxima seguridad de la base naval del Callao, cerca de Lima.

Su abogado Alfredo Crespo dijo que la Marina había confirmado la muerte e informó a la esposa de Guzmán, Elena Iparraguirre, quien ella misma está cumpliendo cadena perpetua por terrorismo en una prisión diferente de Lima.

Guzmán fue capturado en 1992.

Ideólogo del terror

Guzmán, un ex profesor de filosofía, fue considerado el arquitecto intelectual detrás del brutal intento de 20 años del grupo maoísta de derrocar al gobierno peruano entre 1980 y 2000.

Ese conflicto, en el que Guzmán esperaba imponer en Perú el modelo marxista de su ícono, Mao Zedong, cobró 70.000 vidas, entre muertos o desaparecidos, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación del país.

Guzmán, el preso más famoso del Perú, debía ser trasladado a una prisión civil en los próximos meses.

Abrazó no solo el maoísmo, sino también los métodos brutales del dictador camboyano Pol Pot, ganándose la reputación de un revolucionario empedernido dispuesto a ordenar la masacre de un pueblo. Esa masacre de 1984, en un pueblo llamado Soras, dejó 117 muertos.

En un juicio de 2006, se reveló un lado diferente de Guzmán cuando su antiguo lugarteniente Oscar Ramírez lo acusó de ser un “cobarde”, incapaz de apretar el gatillo de un arma.

«Un cobarde, un alcohólico y un llorón», dijo Ramírez, cuya facción radical de Sendero Luminoso siguió luchando incluso después de la captura de Guzmán.

En la década de 1960, Guzmán dejó su cátedra de filosofía en la universidad San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho, para crear su propio partido.

Guzmán desarrolló seguidores fanáticos, particularmente en las zonas de los Andes asoladas por la pobreza, comprometidos con su brutal marca de marxismo.

En 1979, se ocultó y anunció que las condiciones eran propicias para la revolución.

Libros por dinamita

El 17 de mayo de 1980, cambió sus libros por dinamita, prendiendo fuego simbólicamente a las urnas en un pueblo andino en vísperas de las primeras elecciones democráticas del país después de 12 años de gobierno militar.

Sendero Luminoso, aunque nunca fue completamente derrotado, ahora se cree que consta de solo unos pocos cientos de miembros.

En las calles de Lima, algunos recibieron con agrado la noticia de la muerte de Guzmán.

«Para ser honesto, estoy contento, porque, ¿cuántas personas murieron en sus manos?» Nélida Carbajal, quien dirige un puesto callejero.

“Es una buena noticia porque pagar por su mantenimiento todo este tiempo significa que Perú está gastando dinero en alguien que ha hecho tanto daño”, dijo.

Bryan Fermin, de 31 años, dijo: «No me entristece que haya muerto».

“Esperemos que su muerte al menos acabe con esta forma de pensar que lideró, que tanta malicia trajo a este país”, dijo Fermín.

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