Meryl Luz Gómez, la peruana lidera marcha por el medio ambiente en Paris

Meryl Luz Gómez, la peruana lidera marcha por el medio ambiente en Paris. Ella dejó el Amazonas y su Perú natal por Francia. Fue a causa del amor. Pero al otro lado del Atlántico no ha olvidado de dónde vino.

Meryl Luz Gómez

Este sábado esta madre de 31 años, con sede en Vic-en-Bigorre con su compañero Benjamín y sus tres hijos (Ximena, Rafael y Kaya), llevó la voz de la comunidad indígena San Francisco al centro del mundo, con motivo de la marcha por el clima.

Meryl Luz Gómez habló frente a miles de personas en el lugar del Hotel-de-ville. “Soy el representante de mi gente nativa aquí”, dijo con orgullo.

El de ella es un papel como embajadora, lo que esta ex empleada en el negocio hotelero, aprobó el fin de semana. “La ONG 350 Francia me pidió que hablara sobre los problemas del Amazonas, la deforestación, pero también la amenaza que representa la industria petrolera para nuestro ecosistema”, indicó.

Luego destacó que “estas compañías descargan sus efluentes en el río y luego les pagan a los niños para que limpien los arroyos. Los míos están muriendo de estas emisiones tóxicas. Allí, vivimos simplemente de todo lo que la naturaleza nos da. Pero hoy, los peces están contaminados, la vegetación se ve afectada. Vine a París para luchar por mi gente y demostrar que estamos aquí, pero que también estamos realmente amenazados”.

Meryl Luz Gómez pasó tres días en París. El día antes de la marcha por el clima fue recibida y acompañada al consulado para aprender a expresarse frente a tanta gente. Asesoramiento puesto en práctica al día siguiente, frente al Ayuntamiento de París y cerca de 50 mil personas.

“Para mí, incluso bajo estas condiciones intimidantes, es más fácil hablar aquí que en Perú, dados los intereses políticos y financieros que representan estas industrias. Si hablamos allí, rápidamente nos amenazan o empeoran. Realmente no sabía cómo reaccionarían las personas, pero estaban muy felices”.

Las imágenes de televisión y las redes sociales fueron suficientes para darle un impacto global a su intervención, a su aldea en Perú. “Tuve llamadas. Es importante que la gente de mi pueblo vea que no están solos. No confío en los políticos que solo ven sus intereses y no están interesados ​​en la causa indígena. Prometen pero nada sucede. Creo más en las personas que luchan. Estoy muy orgulloso de haber llevado este mensaje y recibido ánimo. No es solo mi pueblo. Se trata de toda la Amazonía. Estamos dañando el planeta sin ver el peligro que nos vendrá a nosotros y a nuestros hijos”, puntualizó.

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