En Brasil el lobby a un paso de convertirse en actividad lícita

En Brasil el lobby está a punto de convertirse en asunto oficial y permitido. El presidente de la Asociación Brasilera de Relaciones Institucionales y Gubernamentales, Guilherme Cunha Costa, calificó como “victoria” la decisión del Ministerio de Trabajo de reconocer al lobby como ocupación profesional.

En la lista de Clasificación Brasilera de Ocupaciones (CBO) la actividad se encuadra como ocupación profesional, bajo la sigla RIG. La ley estuvo trabada en el Congreso durante 35 años. Para Guilherme Cunha Costa la nueva nomenclatura valora al profesional del sector. Y ayuda a superar la visión peyorativa y negativa que existe sobre el lobby en Brasil. Y añade a partir de ahora la categoría de reconocimiento por parte del gobierno federal.

Cunha Costa cree que la medida garantizará más “dignidad” a la categoría. Y clarifica a las empresas que tenían dificultad en definir correctamente al profesional dentro de su personal. Esa fue la causa que en reiteradas ocasiones fuera asignado en cargos no relacionados a la actividad.

El directivo destaca que la decisión va a hacer que este segmento profesional crezca en el mercado. Las empresas tendrán más facilidad para reclutar y definir las competencias necesarias en cada caso.

La inclusión de la categoría en la CBO ocurre en un momento en que hay expectativa de avanzar en la regulación de la actividad del lobbista. El proyecto entró en régimen de urgencia a finales de 2017, estableciendo reglas para la actuación de grupos de presión o de interés en los órganos y entidades de la administración pública federal.

Ley y transparencia

La propuesta debe colaborar para garantizar la transparencia en la relación entre el profesional y los órganos y entidades federales, basándose en modelos internacionales. El presidente de Abrig defiende la urgente regulación de la actividad profesional en el país. La propuesta aún va al plenario de la Cámara de Diputados y luego al Senado.

“Cuando se aclara la relación, la sociedad puede fácilmente controlarla. Hoy se tiene un marco legal de lo que no se puede hacer, pero no hay, en nuestro ordenamiento jurídico, lo que sí se puede hacer. La regla del juego no es clara” , dijo Cunha Costa: “No se puede demonizar el diálogo entre lo público y lo privado. El intercambio de información no es un intercambio de ventaja”, concluye.

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