Agresión sexual en Perú, fallas graves del sistema judicial

Agresión sexual en Perú, fallas graves del sistema judicial. “Aunque las mujeres víctimas tienen evidencia, su testimonio vale muy poco. El sistema siempre funciona a favor del agresor”, dice Arlette Cordero.

Agresión sexual Perú

“No puedo decir en detalle lo que pasó. Me duele demasiado”, dice Arlette Contreras. En julio de 2015, un abogado fue asaltado por su ex compañera en Ayacucho, en un hotel en el sur de Perú. La escena fue filmada por cámaras de vigilancia: se ve a la joven atacada violentamente y arrastrada del cabello por Adriano Pozo. Sin embargo, esta evidencia resultó insuficiente: el atacante fue absuelto en febrero pasado.

Detrás de este veredicto, hace más de tres años que la activista peruana designada por Time como una de las figuras más influyentes del mundo en 2017, tiene una “muy mala experiencia” del sistema de administración de justicia.

“Primero el policía de la estación a la que fui trató de persuadirme de que dejara de presentar una queja”, dice Arlette Contreras. En segundo lugar, “los patólogos forenses dieron resultados que minimizaron mis lesiones para desnaturalizar el intento de femicidio y violación. Luego, el fiscal que se hizo cargo del caso rechazó la evidencia y la historia del testigo presente en ese momento”.

El pasado mes, la abogada solicitó por segunda vez la transferencia de su expediente, con éxito, porque la Corte Suprema de Lima lo tomará nuevamente. “Esta es una buena noticia, pero también significa que no he terminado con esta tediosa y horrible forma de seguir”, suspira Arlette Contreras, para quien la impunidad de los agresores es “casi sistemática” en Perú. Cuando se trata de violencia contra las mujeres.

La presidenta del Centro de Mujeres de Perú,  Flora Tristán, una de las asociaciones feministas más antiguas del país, afirma que “aunque las mujeres víctimas tienen evidencia, su testimonio vale muy poco. El sistema siempre funciona a favor del agresor”, insiste.

“La brecha de género es ubicua en el Perú”, denuncia Liz Meléndez. “Las mujeres son víctimas de la exclusión. Sufren esta dominación de machismo que condona la violencia y el acoso casi sistemático de la calle”.

En el sombrío estado de cosas de las desigualdades de género retratadas por Liz Meléndez, existe el número “alarmante” de violencia contra las mujeres. Los candidatos para la elección de Miss Perú alertaron al público sobre el tema en octubre de 2017.

Perú fue el segundo (después de Bolivia) en el ranking de los países de América del Sur que tienen el mayor número de mujeres violadas. El país registró 25.068 violaciones en 2017, más de sesenta y ocho por día, “sin contar las que no se denuncian”, advierte Flora Tristán.

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